A estas alturas de año ya hemos visto que algunas percepciones de lo sagrado podrían pasar por una renuncia al yo, por una disolución del individuo (ego) en un principio de totalidad: ya sea Dios (religiones institucionales), la comunidad (Durkheim) o el orden cósmico (espiritualidades).
Podría, sin embargo, darse la paradoja de que el nacimiento del yo —la primera persona— tuviera precisamente una raíz profundamente religiosa. Desde muy pronto, quien dice “yo” lo hace asumiendo una posición excepcional: se separa, se vuelve visible, se convierte en una especie de objeto sacrificial. Ese impulso —poner la propia vida como lugar donde se dice algo verdadero— atraviesa —según Carlos Pardo— la poesía antigua, la filosofía, las formas religiosas y hasta la autobiografía moderna de nuestros días.
Frente al enfoque de que la religión cancela al individuo, Carlos Pardo propone leer la primera persona como una herencia religiosa viva: una manera de decir verdad convirtiéndose en ejemplo, en chivo expiatorio, en figura interpeladora para la comunidad.
Carlos Pardo es poeta, narrador, ensayista y pensador. Vente a oír lo que su yo viene a decirnos sobre todos los yoes: te incumbe. Lunes 23 de febrero, a las 19h30 en LeclabMadrid, el lugar con más vida buena por metro cuadrado del planeta. Los de la Vida Buena, los mejores lunes del año.
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Carlos Pardo (Madrid, 1975) es poeta, narrador, crítico literario y gestor cultural español. Publicó su primer libro de poemas a los 19 años y desde entonces ha desarrollado una obra reconocida tanto en poesía como en narrativa, con títulos como Echado a perder, Los allanadores o Lejos de Kakania, y ha recibido premios como el Hiperión, Emilio Prados, Generación del 27 y el Ojo Crítico de RNE. Ha codirigido el Festival Internacional de Poesía Cosmopoética de Córdoba, ha participado en residencias internacionales como la Academia de España en Roma y colabora habitualmente como crítico en diversos suplementos culturales de la prensa nacional.
A estas alturas de año ya hemos visto que algunas percepciones de lo sagrado podrían pasar por una renuncia al yo, por una disolución del individuo (ego) en un principio de totalidad: ya sea Dios (religiones institucionales), la comunidad (Durkheim) o el orden cósmico (espiritualidades).
Podría, sin embargo, darse la paradoja de que el nacimiento del yo —la primera persona— tuviera precisamente una raíz profundamente religiosa. Desde muy pronto, quien dice “yo” lo hace asumiendo una posición excepcional: se separa, se vuelve visible, se convierte en una especie de objeto sacrificial. Ese impulso —poner la propia vida como lugar donde se dice algo verdadero— atraviesa —según Carlos Pardo— la poesía antigua, la filosofía, las formas religiosas y hasta la autobiografía moderna de nuestros días.
Frente al enfoque de que la religión cancela al individuo, Carlos Pardo propone leer la primera persona como una herencia religiosa viva: una manera de decir verdad convirtiéndose en ejemplo, en chivo expiatorio, en figura interpeladora para la comunidad.
Carlos Pardo es poeta, narrador, ensayista y pensador. Vente a oír lo que su yo viene a decirnos sobre todos los yoes: te incumbe. Lunes 23 de febrero, a las 19h30 en LeclabMadrid, el lugar con más vida buena por metro cuadrado del planeta. Los de la Vida Buena, los mejores lunes del año.
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Carlos Pardo (Madrid, 1975) es poeta, narrador, crítico literario y gestor cultural español. Publicó su primer libro de poemas a los 19 años y desde entonces ha desarrollado una obra reconocida tanto en poesía como en narrativa, con títulos como Echado a perder, Los allanadores o Lejos de Kakania, y ha recibido premios como el Hiperión, Emilio Prados, Generación del 27 y el Ojo Crítico de RNE. Ha codirigido el Festival Internacional de Poesía Cosmopoética de Córdoba, ha participado en residencias internacionales como la Academia de España en Roma y colabora habitualmente como crítico en diversos suplementos culturales de la prensa nacional.
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